Cuba; sesgos, mentiras y desafíos

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Ilustración sobre la resistencia cubana
Cuba Resiste (ilustración generada por IA)

Cuba lleva más de 60 años bajo bloqueo norteamericano, recrudecido a niveles críticos en los últimos meses. A pesar de eso, la mayor de las Antillas muestra numerosos logros en educación y salud. Las anteojeras del fanatismo neoliberal y libertario ven sólo lo que les ayuda a sostener la apología del individualismo.

Dicen que el socialismo “no funciona”. Que la población cubana sufre de escasez de recursos y penurias en su población porque el sistema no permite generar lo que necesitan.

Ilustración sobre la resistencia cubana
Cuba Resiste (ilustración generada por IA)

Cuando hablan de esto, los fanáticos del libre mercado y de la propiedad privada olvidan unánimemente que la isla caribeña lleva más de seis décadas  bloqueada por la (hasta ahora) entidad más poderosa de la historia . Los mismos que se desgañitan criticando que el Estado subsidie a los más necesitados, los que se escandalizan con cada impuesto o con controles de cualquier tipo sobre los negocios, los que ven en cualquier medida solidaria una “perturbación” sobre el santo mercado, de golpe desconocen que un país poderoso impide o dificulta severamente una multitud de actividades económicas de otro. La estratagema es conocida: culpabilizar a la víctima.

Pero el diagnóstico dominante sobre la Isla no sólo desconoce la agresión estadounidense: tampoco contabiliza numerosos logros sociales -invisibles a los ojos de los militantes de la mezquindad – como la salud, la educación y algunas garantías mínimas que el salvajismo de capital no computa como beneficios.

Del bloqueo al cerco criminal

Poco después del triunfo de la Revolución Cubana en enero de 1959 los Estados Unidos comenzaron a usar su poder para estrangular la economía cubana para imponer un cambio de gobierno y restituir los privilegios de los antiguos mandamases. *

Se estima que hasta el bloqueo infligió pérdidas por la fecha

El 3 de febrero de 1962, John F. Kennedy firmó la “Proclamación 3447 – Embargo a todo el Comercio con Cuba”. Allí se estableció la prohibición de importar cualquier producto que provenga de Cuba (sea de origen cubano o que llegue a través de ese país) a partir del 7 de febrero de ese año, así como el impedimento a toda exportación destinada a la isla.

Así dio comienzo formalmente el bloqueo que con los años se fue profundizando, más allá de algunas distensiones puntuales.

Luego de la caída de la URSS -que representaba el 80% del comercio exterior de Cuba- Estados Unidos aprobó la “Ley Torricelli”. Ya no sólo se prohibía el comercio directo con la Isla, sino también las operaciones de las subsidiarias de empresas estadounidenses y sancionaba a TODA EMBARCACIÓN que fuera hacia o desde Cuba, impidiéndoles cargar o descargar en USA durante 180 días. El precio de los fletes se disparó, haciendo carísimo comerciar con la isla. Se produjo entonces una grave escasez de petróleo (como se ve, eso no es nuevo), paralizando amplias áreas de la economía. Lógicamente esa situación trajo enormes dificultades a la población. Economistas, políticos y comunicadores afines a los intereses estadounidenses, y numerosos pensadores occidentales culparon de la asfixia a la economía dirigida por el Estado, a las prioridades sociales y solidarias, al gobierno cubano en definitiva. Y, en consecuencia, decenas de analistas se apresuraron a pronosticar la caída de Fidel Castro… que, como sabemos, no ocurrió.

El siguiente paso fue impedir que empresas no estadounidenses comerciaran con Cuba, o al menos que le resultara demasiado caro hacerlo. En 1996, Estados Unidos endureció más las restricciones mediante la ley Helms-Burton, que habilitó al gobierno del Norte a demandar ante tribunales del propio EEUU a empresas que comercien con Cuba. Esta medida constituyó una traba para inversores de diverso origen, con los cuales la Isla intentaba establecer relaciones comerciales al no contar ya con el bloque soviético.

En los años siguientes hubo algún período breve con distensiones menores, mostrando variaciones casi cosméticas entre las gestiones demócratas y republicanas, más allá del discurso de cada mandatario. Así, durante la presidencia de Barack Obama se habilitaron viajes y remesas de Estados Unidos hacia Cuba, al tiempo que se reabrieron las embajadas.

Las tibias medidas de distensión se revirtieron en el primer gobierno de Trump, donde se efectivizaron demandas multimillonarias contra empresas que mantenían relaciones comerciales con la isla.

El tiempo de Biden no trajo cambios significativos, aunque hacia el final de su mandato retiró a Cuba de la antojadiza lista de “países patrocinadores del terrorismo”. El retorno de Trump a la Casa Blanca vino de la mano de una versión más brutal del bloqueo, como parte de una política exterior más violenta y desatada, empezando por volver a poner a Cuba en la nómina referida,

La medida más extrema y dramática se produjo en el primer mes de 2026. El 29 de enero último, el mandatario estadounidense firmó una “orden ejecutiva” declarando a Cuba peligro extraordinario para la seguridad de EEUU, justificando con esa mentira la imposición de aranceles a quienes provean “directa o indirectamente” petróleo a Cuba.

Cabe recordar que poco tiempo antes, el 3 de enero, fuerzas estadounidenses secuestraron

al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa y diputada Cilia Flores.

Más allá de las palabras, lo concreto y efectivo es que la isla socialista no recibió ni un barril de petróleo entre el 9 de enero y el 30 de marzo, cuando el petrolero ruso Anatoly Kolodkyn llegó a La Habana con 740.000 barriles. Desde entonces no hubo ningún ingreso más de crudo a la isla, aunque Rusia anunció un segundo envío que todavía no se concretó. Hasta fines del año pasado el consumo del hidrocarburo en Cuba era de alrededor de 112.000 barriles diarios.

El daño a la economía ocasionado por estos 64 años de bloqueo se estima en más de 2 billones de dólares (2 mil miles de millones).

A esta acción debe agregarse la asistencia de todo tipo a organizaciones e individuos que actúan en la propia isla para desestabilizar al gobierno a través de diferentes programas como USAID o la National Endowment for Democracy (NED), que destinaron decenas de millones de dólares a las actividades contrarrevolucionarias.

El cerco estadounidense a la isla se perpetra por fuera de toda instancia internacional, algo que queda en palmaria evidencia con las 33 ocasiones, desde 1992, en que la Asamblea General de las Naciones Unidas pidieron el fin de la medida. Esas decisiones se adoptaron siempre por enorme mayoría. Lamentablemente, este año contó con el voto negativo de a delegación mieísta en nombre de nuestro país,

Como sea, Cuba va

No es posible llevar adelante ningún análisis serio de los posibles aciertos y errores de la revolución cubana, ni sobre la viabilidad de construir el socialismo de manera eficaz, si se ignora el impacto del bloqueo.

Las miradas detractoras sobre Cuba también olvidan otros aspectos que claramente pone en entredicho esas lecturas uniformes: desestiman, por ejemplo, que la Mayor de las Antillas tiene una esperanza de vida promedio de 78,2 años, similar a la de Uruguay y superior a la de Argentina, Perú, Ecuador o Brasil; o que la tasa de alfabetización en ese pequeño país acosado es superior a las de Chile, México o Brasil (según datos del Banco Mundial).

Logros de Cuba
Logros Cubanos (infografía generada con Gemini)

Pero esos indicadores sueltos tampoco dan cuenta de logros relevantes de la isla de Fidel en diversas áreas, y que han sido reconocidas internacionalmente por organismos que de ningún modo se pueden considerar “izquierdistas” (aunque el totalitarismo libertario suele calificar de “zurdo” a cualquier idea que implique justicia social).

Un repaso que seguramente no es exhaustivo es suficiente para comprobar tales logros:

  • Cuba fue el primer país del mundo en eliminar la transmisión del HIV y la sífilis de madres a hijos, lo que fue certificado por la Organización Mundial de la Salud en 2015.
  • Desde el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, el país de José Martí produjo vacunas innovadoras contra la Hepatitis B (Heberbiovac HB), el cáncer de pulmón (CIMAvax-EGF) y el COVID-19 (Soberana 02, Soberana Plus, Abdala, Mambisa, entre otras). Incluso ciudadanos estadounidenses viajaron a la isla violando el bloqueo para tratarse del cáncer de pulmón, según reportó la BBC ya en 2017.
  • En el mismo centro se desarrolló también un tratamiento eficaz para las úlceras de pie diabéticas (Heberprot-P).
  • La UNESCO reconoció la educación inclusiva en Cuba, destacando que “el nivel de desarrollo económico no es un obstáculo mayor” para lograrlo.
  • La tasa de analfabetismo en Cuba está entre las más bajas del mundo. Pero además ayuda a otros países a alfabetizar a la población, como lo reconoció la UNESCO al otorgar el premio Rey Sejong por ayudar a más de 15 países. En tanto, el programa “Educa a tu hijo” para niñas y niños en edad preescolar en zonas rurales cuenta con el apoyo y el reconocimiento de UNICEF.
  • Cuba envió “Misiones Médicas” a numerosos países para asistir en situaciones de catástrofe o deficiencias sanitarias severas. En 2005 creó el Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Catástrofes y Graves Epidemias Henry Reeve”, que asistió a Pakistán, Chile, China, México, Haití, Nepal y Ecuador para hacer frente a terremotos, así como a Bolivia, Sierra Leona o Guatemala ante diferentes eventos graves. Y por supuesto asistió a numerosos países durante la pandemia del COVID19
  • En nuestro país, como en otros, la isla socialista desplegó la Operación Milagro para atender casos de ceguera prevenible. En la Clínica Che Guevara, en Córdoba, se realizaron más de 7000 operaciones gratuitas de cataratas y pterigium, según informó La Nueva Mañana de la provincia mediterránea. Además, con el método cubano “Yo sí puedo” se alfabetizaron más de 35.000 argentinos.

Las conclusiones son claras: Cuba logró resolver varios problemas endémicos de los países capitalistas dependientes, alcanzó un desarrollo en tecnología médica destacado y prestó colaboración valiosas a otros países… a pesar del estrangulamiento económico que sufre desde hace más de 60 años. Y es evidente, además, que esos aspectos carecen de valor para los economistas, políticos e influencers que pueblan tanto los medios tradicionales como los más nuevos.

No podemos saber qué habría logrado el pueblo cubano de no haber sufrido el bloqueo, ni las campañas interesadas de los más poderosos. Pero sí sabemos qué logro a pesar de ello.

Defender a Cuba y exigir el fin del bloqueo es más que una cuestión ética. Mucho más ahora cuando también Trump ha amenazado con agredir militarmente el país caribeño en medio de sus guerras que ponen al mundo al borde de una guerra nuclear. Es una obligación de todo aquel que comprenda que la humanidad tiene un futuro común, y rechace el totalitarismo brutal que imponen hoy los Estados Unidos e Israel, con la complicidad lamentable de gobiernos como el que actualmente tiene nuestra Argentina.

Jorge Ramirez (seretur)

One thought on “Cuba; sesgos, mentiras y desafíos

  1. Muy buena nota Jorge.. ojalá sirva para generar más solidaridad con Cuba. Hoy gobiernos lamenotas yanquis han expulsado médicos cubanos de Honduras y otros cuatro países latinoamericanos..
    Te agrego el dato de que centenares de argentinos de pocos recursos fueron becados x Cuba y se recibieron de médicos en la ELAM Escuela Latinoamericana de Medicina.

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