Prohibido burlarse de los poderosos

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“Bueno, la cana me acaba de citar”, escribió en X el usuario @morandijo poco después del mediodía del 4 de enero de 2024. 50 días más tarde, Marcelo Nahuel Morandini (@morandijo) sigue preso por otra publicación en la misma red social.

Morandini es ingeniero ambiental, docente de la Universidad Nacional de Salta en las sedes de Salta Capital y San Ramón de la Nueva Orán y vive en la provincia de Jujuy. Es conocido su compromiso con la causa de la protección del ambiente y fue uno de los miles que participaron en las protestas contra la reforma constitucional que impuso el ex gobernador Gerardo Morales. A Morandini y a Roque Villegas, trabajador independiente, se los acusa de causar daños psicológicos y supresión de identidad contra la esposa del ex mandatario y contra la hija de dos años. Tales delitos, según los funcionarios judiciales, se cometieron exclusivamente por escribir en redes sociales.

Ilustración generada con Stable Horde, SDXL

Para el fiscal Walter Rondón, cierto posteo en X (antes conocida como Twitter) por parte de Morondanga (a quien se identificó como Morandini sin demasiada explicación) constituye “semiplena prueba” de comisión de los delitos enumerados antes. Más abajo puede verse una captura del posteo en cuestión, para que el lector que así lo desee lo vea sin engordar las estadísticas de la publicación. La decisión del fiscal consta en una cédula de notificación y en el acta de la audiencia de imputación del 5 de enero.

El dibujante Landrú tenía un personaje llamado “Rogelio, el hombre que razonaba demasiado”, que se caracterizaba por hacer asociaciones caprichosas entre palabras para sacar conclusiones disparatadas. Algo así parece haber ejercitado el fiscal, al inferir que el tuit de marras pone en duda la fidelidad de la esposa del ex gobernador, que algunas infidelidades derivan en conflictos de paternidad y que por ende lo dicho siembra sospechas sobre la filiación de una menor. En ningún momento se escribe el nombre de las personas signadas como víctimas, aunque se puede aceptar que se refieren a Morales y su pareja.

El Centro de Estudios Legales y Sociales, así como otros organismos de Derechos Humanos y sindicales, hicieron diversas presentaciones señalando que las decisiones contra Morandini y Villegas implican la utilización del derecho penal para criminalizar la libertad de expresión, enfatizando el carácter ilegal de las detenciones así como la negación de hecho de la posibilidad de juicio imparcial y defensa por parte de los detenidos.

Más allá de esas cuestiones, que son en definitiva los temas más profundos involucrados en la causa, aquí queremos advertir sobre una cuestión que parece haber sido obviada (o deliberadamente eludida) por parte de quienes supuestamente tienen el deber de establecer la verdad e impartir justicia.

¿Nunca se preguntaron si un posteo que fue replicado menos de 60 veces en 57 días puede tener alguna incidencia real en “hacer incierto”, alterar o suprimir el Estado Civil o la identidad de una persona menor? Eso es de lo que se acusa a Morandini y Villegas, según se explicita en la cédula referida y en el acta en que se ratifica la prisión preventiva, en las que se hace referencia a los “arts. 89, 138,139 inc. 2o Y 55 del CP”.

Captura del tuit
Captura del tuit

La manera de medir con precisión el impacto de un tuit en concreto no tiene aún un consenso generalizado. Tampoco es tan fácil determinar la influencia de un usuario, aunque existen numerosas aproximaciones que permiten realizar clasificaciones de la potencialidad de una cuenta/usuario de esparcir una información o posición. Tales apreciaciones dependen, además, de qué objetivo se persiga (perdón por la palabra) con tal mensura. No obstante, existen ciertas métricas que se usaron en situaciones parecidas y que con toda seguridad habilitan a realizar comparaciones y definir situaciones notorias. En concreto, aunque no se dispone de una medida para rankear todas las publicaciones posibles, existen muchos elementos para calificar a un tuit como muy exitoso o influyente. Intuitivamente, un usuario que tiene muchos seguidores tendrá más probabilidades de difundir un contenido que alguien que tiene muy pocos; y un mensaje que ha sido replicado (ya sea reposteado o citado) en cientos o miles de ocasiones es esperable que tenga más visibilidad pública que uno que sólo fue compartido algunas decenas de veces.

Por ejemplo, Meeyoung Cha y otros [1] destacaron que hay “tres actividades (que) representan los diferentes tipos de influencia de una persona”: la cantidad de seguidores, la cantidad de retuits y la cantidad de menciones (o citas). Estos autores observaron que los usuarios más influyentes desarrollan estrategias para obtener muchos retuits o un gran número de menciones. En cualquier caso, destacan, para convertirse en alguien influyente en la red que ahora controla Elon Musk “los usuarios deben mantener una gran implicación personal”.

Por su parte, Lutz Bornmann y Robin Haunschild (del Instituto Max Planck) propusieron el “Factor t” [2], una medida que toma como referencia el índice h que refleja las citas que recibe un investigador en su labor científica, lo que da indicios del impacto de sus trabajos. Trasladado a X/Twitter, se usaría la cantidad de retuits o reposts más las citas o menciones, actividades que implican compartir el contenido de una publicación. Un usuario tendría un valor t si t tuits tienen al menos t retuits y el resto tienen la misma cantidad o menos réplicas. Ejemplificando, un usuario tendría un valor de 15 en este factor si 15 de sus tuits tienen al menos 15 retuits y los demás tienen 15 retuits o menos. Si tomamos esa medida, Morandini tendría desde el 9 de diciembre pasado hasta el 22 de febrero un factor de 2, ya que aunque tiene algunas publicaciones con mayor divulgación, no hay 3 tuits con 3 retuits o más, ni 4 con 4, etc. Este indicador tiene muchas críticas, pero con toda seguridad no estamos ante un usuario de altísimo impacto en lo que hace a replicar sus expresiones en la red en cuestión. Más aún si se tiene en cuenta que tiene 710 seguidores, una cifra respetable para un docente investigador pero que no parece capaz de inducir ideas en multitudes.

Anger [3], en tanto, propuso un “Potencial de uso de Redes Sociales” (Social Networking Potential o SNP), un indicador que considera la cantidad de tuits “amplificados” (retuiteados o mencionados) sobre el total de tuits y la relación entre usuarios que sigue y que lo siguen.

Una publicación del año 2016 firmada por Riquelme y otrxs [4] presenta un relevamiento de investigaciones sobre el tema, listando los indicadores usados para medir diferentes aspectos del impacto de usuarios y tuits. A partir de ese repaso, los autores concluyen que “casi todas las medidas de popularidad están asociadas con las relaciones de seguimiento, mientras que la mayoría de las medidas de actividad consideran acciones de las respuestas. A su vez, para las medidas de influencia destacamos el uso de retweets” (las cursivas son nuestras).

Como puede verse, más allá de las diferencias en las métricas que se proponen -y como lo sugiere el sentido común-, para que un tuit produzca efectos significativos deberían verificarse al menos: 1) que el usuario tenga una llegada masiva, con una gran cantidad de seguidores 2) que la publicación analizada haya recibido un gran número de reposteos (retuits); 3) que la publicación tenga numerosas menciones. Ya vimos que el usuario de nuestro interés tiene (a la fecha de escritura de esta publicación) algo más de 700 seguidores y la publicación que nos ocupa evidencia 58 reposteos y 7 menciones en 57 días.

La cantidad de retuits varía día a día, de modo que no refleja por sí sola la variabilidad que siempre tiene la lectura de un contenido a lo largo del tiempo. Por eso, se puede afinar la mirada sobre el impacto de un tuit considerando la evolución de los retuits, citas y vistas cada día. Una captura que data del 30 ó 31 de diciembre muestra que en ese momento se computaban apenas 5(cinco) reposts y 2 comentarios. El 8 de febrero, 44 días después de publicado, ya sumaba 48 republicaciones y 7 citas. Para ese momento, Morandini y Villegas llevaban 35 días en prisión, y una recorrida por las citas en cuestión evidencian que en su mayoría expresaban preocupación por la situación de Morandini y ninguna alusión al contenido del chiste. Al 21 de febrero, los retuits alcanzaban los 58, mientras que las citas seguían siendo 7. El promedio da apenas por encima de 1 retuit por día. Las cifras descritas no evidencian que las republicaciones hayan sufrido grandes variaciones. No obstante, se puede esperar que después del 4 de enero muchas de esos retuits hayan tenido por objeto mostrar a otros usuarios cuál había sido el tuit maldito, antes que participar de una hipotética e improbabilísima campaña. Si tal cosa se verificara, el fiscal Rondón habría hecho mucho más que Morandini por esparcir la palabra del perseguido ingeniero.

Último tuit
Tuit previo a la detención, 4 de enero de 2024

Un dato muy sugestivo es que el tuit de Morandini con mayor número de retuits, menciones y vistas es aquél donde informa que fue citado por la policía. Al 21 de febrero, esa publicación reunía 262 retuits y 61 menciones, cifras muy superiores a las del tuit al que apuntan los funcionarios judiciales jujeños.

Además, entre quienes retuitearon el post original hay cuentas (de usuarios, usuarias u otras entidades indeterminadas) que tienen muchos más seguidores (uno de ellos tiene 3.522 cuentas que lo siguen). Atribuir al tuit original el comportamiento de quienes lo reproducen es, cuando menos, una afirmación temeraria que debería ser contundentemente demostrada antes de sostenerla.

Como comparación, una mirada somera muestra que Gerardo Morales tiene numerosos tuits con más de 1000 retuits y cuenta, además, con 125.000 seguidores. Cualquier expresión de el ex mandatario en la red X tendría claramente una repercusión muchísimo mayor que el tuit de Morandini.

Evolución de retuits y menciones
La evolución de la cantidad de menciones y retuits no revela que la publicación pueda tener un impacto importante

La desproporción, la desmesura, la desigualdad, son un signo de este proceso, donde diversos organismos del Estado querellan contra los acusados, se despliegan agentes encubiertos y recursos onerosos, entre otras medidas.

En paralelo, no se ve que quienes deberían determinar la verdad (en términos jurídicos) impulsen análisis serios y fundados que fundamenten los enormes efectos que le atribuyen a una publicación en una red social. No sólo está en juego la gravísima situación de Morandini y Villegas, privados de la libertad, sino la libertad de expresión en redes sociales, donde una opinión o un chiste podría desencadenar un proceso penal.

Con la petición de la justicia, se podría acceder directamente a las API (Interfaz de Programación de Aplicaciones) de X/Twitter para que un desarrollador explore el detalle de las interacciones, la evolución diaria, la estructura de la difusión (qué cuentas vieron, qué  y la existencia de tuits previos que aborden el mismo tema. Se puede acceder a esas API de manera independiente, aunque algunos de los datos requieren de pago en dòlares a la firma que encabeza Musk. Todo eso debería haber sido hecho previo a cualquier procesamiento, para averiguar si existe algún tipo de “campaña” o sólo acciones individuales; y se debería haber sopesado muy cuidadosamente antes de intentar avanzar contra el derecho a la libertad de expresión.  Concluir culpabilidades con tan pocos elementos no puede sino constituir una arbitrariedad, donde las penas caen -para variar- en personas que cuestionan social y/o políticamente el desempeño del poder.

La escasa solidez de las pretensiones de la justicia jujeña sobre los efectos de un tuit (y publicaciones aisladas en redes en general) advierte sobre la posibilidad de que la misma de manera arbitraria y por fuera de mínimos estándares en cuanto al derecho de las personas.

De prosperar esta causa, no se podrá opinar, ni decir, ni aludir a nada que moleste a algún poderoso. La última máscara de la institucionalidad democrática habrá caído.

 

Jorge Ramirez (Seretur)

Docente e investigador del Departamento de Informática de la UNSa

 

Referencias técnicas

1. Cha, M., Haddadi, H., Benevenuto, F., Gummadi, K.: Measuring user influence in twitter: The million follower fallacy. In: Proceedings of the international AAAI conference on web and social media. pp. 10–17 (2010).

2. Bornmann, L., Haunschild, R.: t factor: A metric for measuring impact on Twitter. ArXiv Prepr. ArXiv150802179. (2015).

3. Anger, I., Kittl, C.: Measuring influence on Twitter. In: Proceedings of the 11th international conference on knowledge management and knowledge technologies. pp. 1–4 (2011).

4. Riquelme, F., González-Cantergiani, P.: Measuring user influence on Twitter: A survey. Inf. Process. Manag. 52, 949–975 (2016).

 

One thought on “Prohibido burlarse de los poderosos

  1. No se podía esperar otra cosa de los funcionarios judiciales de Jujuy, que siempre fueron empleados de Morales. Una vergüenza lo que sucede con Morandini y Villegas y más bochornoso el silencio de la “gran prensa” corporativa.

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