Sale con Rusa

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Del abanico de candidates a la presidencia argentina sólo hay una postulante fuera de la sumisión al FMI, las embestidas punitivistas y el desprecio a las organizaciones de trabajadorxs. El oficialismo insiste en que votarla es un desperdicio y un riesgo, que “hace el juego a la derecha”. Pero… ¿Es realmente así?

Seguramente una parte importante de lxs argentinxs coincide en que es necesario salir del corset político económico que impone el FMI, pero ni Massa, ni Schiaretti ni (menos aún) Bullrich o Milei se plantean una camino así. Y seguramente también hay miles que tienen en claro la importancia de la organización de lxs trabajadorxs para defenderse de la explotación o enfrentar a medidas que perjudican al conjunto. Sin embargo, una parte de esas personas han decidido votar a Sergio Massa el próximo domingo, dejando de lado su histórica condición de “Embassy friendly”, sus campañas punitivistas que apenas 8 años atrás en las que planteaba que la Gendarmería y las Fuerzas Armadas pacificaran los barrios, sus cuestionamientos a los paros -nada diferentes a la caricaturización que hace la derecha más rancia- y su decisión de someterse (apenas con algún regateo menor) a las recetas del Fondo Monetario.

plato, comida, comida, ensalada, Produce, vegetal, plato, desayuno, cocina, producto lácteo, ayuda, adornar, decorativo, aperitivo, mayonesa, ensalada de papas, aperitivos fríos, Ensalada americana, Fotos gratis In PxHere Esos olvidos tienen una base comprensible: al frente aparecen 2 candidatos que representan la capitulación de la democracia y los derechos constitucionales. El argumento en definitiva es una reedición más a la derecha de la campaña que llevó a Alberto Fernández a la presidencia: si no se vota a Massa, es posible que Milei se convierta en presidente en las elecciones del 22 de octubre sin segunda vuelta, con toda su carga destructiva a cuestas. Hay una omisión grave en ese esquema, y es que no interpela en lo más mínimo a lxs desencantadxs de una gestión que no dio respuestas a necesidades básicas y genera en un sector de la población una reacción de profundo rechazo a las candidaturas repetidas, a una política que se aprecia insensible y dañina para lxs desposeídxs.

Del quinteto que quedó en carrera después de las PASO, sólo Myriam Bregman se posiciona en contra del programa del FMI, del pago de la deuda a costa del esfuerzo de la mayoría, de la defensa de los derechos laborales, de la salud y la educación públicas, de la agenda de género construida y en construcción en la lucha callejera y la militancia.

No es difícil, entonces, entender los méritos por los que la candidata del FIT-U representa posiciones que trascienden largamente la historia y el presente de las fuerzas que constituyen ese frente.

Sin embargo, se insiste desde vocerxs y militantes del conglomerado oficialista que el apoyo electoral a Bregman implica una dispersión de fuerzas ante un enemigo que es más peligroso.

Se apela entonces a simplificaciones y errores de apreciación que me parece necesario precisar.

Así imaginó una AI a Bregman en un paisaje post apocalíptico

Se alega que el voto por Bregman-Del Caño fortalece las posibilidades de que Milei gane en primera vuelta. Pero eso significaría que el energúmeno empelucado obtenga “el cuarenta por ciento (40 %) por lo menos de los votos afirmativos válidamente emitidos y además existiere una diferencia mayor de diez puntos porcentuales” respecto del segundo (Código Electoral Nacional). Para que ocurra tal cosa el candidato de los buitres y los odios debería sumar más de 10 puntos porcentuales respecto de lo que obtuvo en las PASO y Massa sumara casi 10 puntos porcentuales menos que su contrincante. ¿Se puede culpar a los votos a la izquierda trotskista de tal descalabro, o sería el resultado más bien de una devaluación acordada con el FMI plasmada al día siguiente de las PASO (con su brutal consecuencia inflacionaria) y de la falta de un programa que ponga en el centro -no sólo como accesorio retórico- las necesidades de la población y del país?

También hay que destacar que ese 40% es sobre los votos afirmativos válidos, por lo que cada voto a cualquier otro candidato que no sea el “gatito mimoso del poder” implica que éste reduzca su porcentaje final. Eso es mera matemática.

En definitiva, si Massa pierde 10 puntos más que Milei respecto de las PASO, no será por culpa de una modesta fuga. En todo caso, le serviría más alentar a que el descontento genérico que hoy acumula el buitre rubio se dirija hacia alguien que verdaderamente no ha sido funcionaria de ninguno de los gobiernos ni dictaduras de la historia argentina, que no integra el equipo orgánico de ningún monopolio, y en cambio ha puesto el cuerpo en las luchas de numerosos sectores populares. Sobre esto último también merece recordarse que, a pesar de las profundas diferencias y duras críticas al gobierno- Bregman estuvo con Hebe de Bonafini cuando el juez Martínez de Giorgi pretendió detenerla en agosto de 2016, y repudió el intento de asesinato contra Cristina Fernandez de Kirchner (con mayor claridad que algunos sectores oficialistas) cuestionando precisamente a Milei por su postura al respecto. Esto muestra también que no aplica de manera simplista la descalificación de “gorila” que hacen militantes y comunicadores afines a UxP.

Por todo lo dicho, entiendo que la manera de expresarse contra Milei, contra la represión, y contra el Fondo Monetario y sus programas destructivos, es votando a Myriam Bregman y Del Caño en esta primera vuelta electoral.

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